Almonty: el wolframio a 3.000 dólares y la inclusión en el Russell 1000 ponen a prueba a los inversores
Published on 06/25/2026 at 17:03 | Redaktion boerse-global.de
El metal estratégico que mueve los engranajes de la defensa y la tecnología ha superado el umbral psicológico de los 3.000 dólares por MTU. China, dominador absoluto del mercado, aprieta el grifo exportador. En ese escenario, Almonty Industries controla el mayor yacimiento de wolframio fuera de la República Popular. La suma de precios récord, restricciones geopolíticas y la inminente entrada en el Russell 1000® configura una coyuntura tan prometedora como contradictoria para los accionistas.
La paradoja de un valor que cae mientras los fundamentos se tensan
El jueves, los títulos de Almonty cerraron a 23,36 dólares canadienses. En los últimos treinta días han perdido cerca del 15% y se sitúan casi un 30% por debajo del máximo de abril, alcanzado en los 33,35 CAD. En términos semanales, el descenso se acelera hasta el 10%. El índice de fuerza relativa (RSI) se sitúa en 42, un nivel neutral que indica que la sobrecompra primaveral se ha disipado por completo.
Sin embargo, la perspectiva a largo plazo revela una realidad distinta. Desde enero, el valor acumula un repunte cercano al 98%; en doce meses se ha más que cuadruplicado. La media móvil de 200 sesiones, situada en 17,96 CAD, queda todavía lejos del precio actual. El papel mantiene una tendencia estructural alcista a pesar de la reciente corrección.
La volatilidad anualizada a treinta días alcanza el 91,86%, un dato que invita a extremar la prudencia. El patrón de "comprar el rumor, vender la noticia" acecha: el mercado ya ha descontado parte del acontecimiento antes de que ocurra. No es la primera vez que sucede con una incorporación a un índice.
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Dos proyectos mineros en dos continentes frente a la escasez global
Almonty no es una empresa cualquiera en el sector del wolframio. Posee dos activos de primera línea. En Corea del Sur, la mina Sangdong avanza hacia su ampliación de fase 2, que arrancará en 2027 y producirá unas 4.600 toneladas de concentrado anuales. En Estados Unidos, el proyecto Gentung-Browns Lake, en Montana, aspira a estar listo para la producción en la segunda mitad de 2026, con un potencial de 140.000 MTUs.
La urgencia no es casual. A partir de enero de 2027, el Departamento de Defensa estadounidense tiene prohibido adquirir wolframio de origen chino para un amplio abanico de aplicaciones militares. Almonty ya ha firmado acuerdos vinculantes de suministro de óxido de wolframio para la defensa estadounidense. Por si fuera poco, gigantes como Rheinmetall o Intel dependen de este material para fabricar munición perforante y semiconductores de última generación. China no solo reduce sus exportaciones, sino que mantiene el control sobre el 80% de la producción global.
Ingresos que crecen, pérdidas que se agrandan
La base financiera del grupo se reforzó el pasado 9 de junio con el cierre de una emisión de bonos convertibles por 800 millones de dólares estadounidenses, fuertemente sobresuscrita. El cupón es del 2,25%, el vencimiento se sitúa en 2031 y los ingresos netos alcanzan aproximadamente 772,7 millones. De ese total, unos 83 millones se destinan a operaciones de capped call que limitan la dilución en caso de conversión. El dinero se empleará en la expansión de Sangdong.
Los ingresos del primer trimestre de 2026 se dispararon un 221% interanual, impulsados por las minas de Sangdong y Panasqueira (Portugal) y por los precios récord del wolframio. Pero el crecimiento de la facturación no se traduce aún en beneficios. En el ejercicio 2025, la compañía registró una pérdida neta de 161,9 millones de dólares canadienses, un agujero que se amplió en 145,6 millones respecto al año anterior. El flujo de caja libre sigue siendo negativo.
La brecha entre expansión y rentabilidad es el principal talón de Aquiles. A ello se suma el comportamiento de los insiders: un alto directivo vendió unas 20.000 acciones a 21,73 CAD, deshaciéndose del 37% de su participación directa. En los últimos tres meses se produjo una operación aún mayor, por valor de 1,7 millones de CAD. Las ventas por parte de quienes mejor conocen el valor nunca son una buena señal.
¿Podrá la compra pasiva del Russell contrarrestar la presión vendedora?
El 29 de junio, los fondos indexados y ETF ligados al Russell 1000® y Russell 3000® tendrán que incluir a Almonty en sus carteras. La orden de compra será mecánica, independiente de la opinión de los gestores. La cuestión es si esa demanda no discrecional bastará para absorber las ventas de los primeros inversores, que atesoran plusvalías multimillonarias tras la revalorización del 328% en doce meses.
El escenario optimista apuesta por un círculo virtuoso: la indexación atrae cobertura de analistas, liquidez y propiedad institucional. La ampliación de Sangdong, respaldada por los 772,7 millones de la emisión, sumada al veto chino en EE.UU. y a los contratos de defensa ya firmados, crea un viento de cola estructural. El problema es que la cotización se enfrenta a resistencias técnicas claras: la media de 50 sesiones en 26,94 CAD y la de 100 sesiones en 25,00 CAD, que ahora operan como techos.
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El escenario bajista no es teoría. La compañía sigue en pérdidas, las ventas de insiders enfrían el ánimo y la ratio precio/valor contable supera con creces la media del sector. Además, si el precio de conversión supera el cap de los capped calls, se emitirán nuevas acciones. La volatilidad elevada y el descenso previo al evento aumentan el riesgo de un clásico "compra el rumor, vende la noticia".
La fecha clave y el siguiente catalizador
El 29 de junio marcará un punto de inflexión. Si el valor logra mantenerse por encima de la media de 200 sesiones y recupera los 25 CAD, se allanaría el camino para una nueva aproximación al máximo de abril. Si, por el contrario, cae por debajo de 23 CAD sin que la demanda indexada lo sostenga, el siguiente soporte estructural entraría en juego.
A medio plazo, el verdadero catalizador no es el índice, sino Montana. La puesta en marcha de Gentung, combinada con la prohibición de wolframio chino en el Pentágono a partir de 2027, podría desencadenar una reevaluación del valor. Pero hasta entonces, la carga de la prueba recae sobre los alcistas: el despegue de Sangdong debe traducirse en flujo de caja libre positivo, no solo en crecimiento de ingresos. El wolframio a 3.000 dólares sienta las bases, pero la ejecución minera decidirá el desenlace.
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