Amazon: presión regulatoria en Australia y giro estratégico hacia los chips propios
06.07.2026 - 02:51:14 | boerse-global.de
La acción de Amazon cerró el viernes a 212,50 euros, acumulando una ganancia cercana al 10% desde enero. El valor cotiza aún un 11% por debajo del máximo anual marcado en mayo, pero la calma entre los inversores contrasta con los múltiples frentes abiertos que enfrenta la compañía.
La ofensiva de la ACCC en Australia
Las autoridades australianas han endurecido su postura contra el gigante del comercio electrónico. La Comisión de Competencia y Consumo (ACCC) presentó a finales de junio una demanda por supuestas condiciones contractuales abusivas en Prime Video, el servicio de streaming de la empresa. El movimiento llega en un momento delicado: Amazon está ampliando su presencia física en la región con un centro de distribución de gran escala cerca de un aeropuerto internacional.
Además, su incursión en el mercado de electrodomésticos ha alarmado a los comercios locales, como Harvey Norman, que ven peligrar su cuota. Observadores del mercado ya reclaman una investigación exhaustiva por monopolio, recordando que Amazon domina cerca del 40% del comercio online estadounidense. Los reguladores australianos quieren evitar que se reproduzca una concentración similar en su territorio.
El coste energético de la inteligencia artificial
Paralelamente, la fiebre por la inteligencia artificial está disparando los costes energéticos de Amazon. El año pasado, las emisiones de la compañía crecieron un 16%, hasta alcanzar aproximadamente 81 millones de toneladas de CO? equivalente. Los centros de datos, cada vez más hambrientos de electricidad, son los principales responsables.
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Ese apetito está generando resistencias locales. Estados como Nuevo México y Míchigan estudian moratorias para la construcción de grandes centros de datos, alegando el riesgo de escasez de agua y el encarecimiento de la factura eléctrica para los ciudadanos. En respuesta, Amazon Web Services (AWS) ya ha subido los precios de algunos servicios de GPU en torno a un 20%.
Mientras tanto, en Europa la Comisión Europea investiga un posible robo de datos: un atacante habría sustraído 350 gigabytes de la infraestructura en la nube. A pesar de estos contratiempos, Amazon mantiene su apuesta inversora. Solo en Reino Unido destinará 1.000 millones de libras a nuevos centros logísticos altamente automatizados.
Chips propios: la receta para recortar costes
Para hacer frente a los gastos crecientes y liberar recursos para la ofensiva en inteligencia artificial, Amazon ha decidido dar un giro radical en su estrategia de hardware. A partir de 2027, los dispositivos de la compañía —Kindle, Fire TV, altavoces Echo y otros— llevarán procesadores diseñados internamente. Hasta ahora, esas piezas se compraban a proveedores externos.
Para llevar a cabo el plan, Amazon ha recurrido a la empresa taiwanesa Alchip, que se encargará del diseño y las pruebas de los nuevos chips. Según el analista Ming-Chi Kuo, una vez que el sistema esté plenamente operativo, se fabricarán alrededor de 40 millones de unidades al año. El objetivo es claro: reducir la dependencia de terceros y abaratar los costes de producción de forma significativa.
Esta estrategia no es del todo nueva en el seno de Amazon. AWS ya desarrolla sus propios procesadores para los centros de datos desde hace años. Ahora el modelo se traslada al negocio de electrónica de consumo, tradicionalmente de márgenes más estrechos.
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Movimientos en logística y plataformas
En el frente operativo, la empresa también ajusta su maquinaria. La plataforma de crowdsourcing Mechanical Turk dejará de aceptar nuevos clientes a partir de finales de julio. En el comercio físico, Amazon expande su red de reparto con cuatro nuevos centros de alimentación en el área de Phoenix, con los que aspira a ofrecer entregas en 30 minutos.
La mirada de los analistas se centra ahora en la presentación de resultados del segundo trimestre, prevista para finales de julio. AWS sigue siendo el principal motor de beneficios del grupo, y las previsiones apuntan a unos ingresos anuales de 140.000 millones de dólares en el negocio cloud. Un dato sólido podría recortar rápidamente el 11% que separa a la acción de su techo anual.
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