BYD paraliza su fábrica en Turquía y acelera en Hungría: la estrategia europea se reescribe
12.06.2026 - 16:23:17 | boerse-global.de
El gigante chino de los eléctricos ha dado un volantazo a su plan de expansión en Europa. BYD ha puesto en pausa el proyecto de su fábrica turca en Manisa, valorado en más de mil millones de euros, y concentra todos los esfuerzos en su primera planta de vehículos de pasajeros en el continente, situada en Szeged (Hungría). La vicepresidenta Stella Li confirmó la decisión, que se produce después de que el Gobierno turco retirara las exenciones fiscales al no avanzar las obras. Las ventas en el país se han derrumbado: en mayo apenas se matricularon 152 unidades.
El movimiento no frena, sin embargo, la ambición de Wang Chuanfu. El consejero delegado proclamó durante la junta general de accionistas en Shenzhen el objetivo de arrebatar a Toyota el título de mayor fabricante del mundo por volumen en cinco años. Un reto mayúsculo que pasa por afianzar la presencia en Europa, pero también por sortear los nuevos aranceles de la UE a los coches eléctricos chinos. Para ello, BYD busca ahora una segunda ubicación en el sur de Europa, preferiblemente mediante la compra de una planta existente infrautilizada. España se perfila como el candidato más firme.
En el parqué, la acción se recupera ligeramente del desplome reciente. El valor avanzó un 0,85% el viernes hasta los 9,58 euros, después de haber tocado el miércoles un mínimo de 52 semanas en 9,25 euros. El RSI se sitúa en 35,7 puntos, rozando ya territorio de sobreventa. El descenso acumulado en el año ronda el 12,5%, lastrado por la incertidumbre regulatoria y los problemas internos de producción. El pasado 11 de junio, además, el título cotizó sin derecho al dividendo de 0,41141 HKD por acción.
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El horizonte exportador, no obstante, ofrece cierto respiro. Entre enero y mayo de 2026, los envíos internacionales de BYD se dispararon un 65%, con Brasil, Reino Unido y Australia como motores principales. Sin embargo, en el mercado doméstico chino la competencia sigue apretando los márgenes. A ello se suma el reciente revés político: el Departamento de Defensa de EE.UU. ha incluido a BYD en su lista de empresas vinculadas al ejército chino. La compañía rechazó la catalogación en un comunicado remitido a la Bolsa de Hong Kong, insistiendo en que no afecta al comercio de sus valores ni a sus operaciones normales.
Por si fuera poco, la fábrica de baterías Blade de segunda generación arrastra dificultades técnicas que impiden su producción en masa. Wang Chuanfu advirtió a los accionistas de los cuellos de botella, que lastran el crecimiento global. Mientras tanto, la compañía destina más de 2.000 millones de euros a una red europea de recarga ultrarrápida, con 3.000 estaciones operativas previstas para finales de año, capaces de recargar las baterías en unos cinco minutos.
De cara a la segunda mitad de 2026, BYD confía en dos lanzamientos clave: la berlina Seal 08, que ya acumula pedidos anticipados en China, y el pickup híbrido Shark, cuyo despliegue se intensifica en Australia. El éxito del plan quinquenal de Wang dependerá en buena medida de la velocidad con que la planta húngara empiece a producir —prevista para finales de 2026— y de si España se convierte en el segundo pilar europeo que evite la factura arancelaria.
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