El dilema de Nvidia: demanda parabólica, una CPU que promete 200.000 millones y la sombra de China
23.05.2026 - 09:42:29 | boerse-global.de
Nvidia ha vuelto a pulverizar las previsiones con un trimestre récord, pero la reacción bursátil no se corresponde con las cifras. El mercado, acostumbrado a ver cómo el fabricante de chips supera las expectativas, castiga el valor con una cuarta caída consecutiva tras la publicación de resultados. Detrás de la aparente contradicción se esconden tres pilares estratégicos: un nuevo mercado por explotar con la CPU Vera, la renuncia al gigante chino y un arsenal de liquidez sin precedentes para los accionistas.
Ingresos que desafían la lógica
En el primer trimestre del año fiscal 2027, Nvidia facturó 81.600 millones de dólares, un 85% más que en el mismo periodo del año anterior. El segmento de centros de datos volvió a ser el motor: 75.200 millones de dólares, con un avance del 92% interanual. Dentro de esa división, el negocio de redes se triplicó hasta rondar los 15.000 millones. El beneficio por acción alcanzó los 1,87 dólares, superando los 1,78 dólares que esperaban los analistas.
Para el segundo trimestre, la compañía prevé unos ingresos de 91.000 millones de dólares, un 95% más que el año pasado. El consejero delegado, Jensen Huang, describió la demanda como "parabólica", un adjetivo que ya resuena como mantra entre los inversores.
La CPU Vera: un pastel de 200.000 millones
Entre los anuncios estratégicos, la presentación del procesador Vera acaparó la atención. Diseñado específicamente para la llamada IA agéntica —es decir, sistemas autónomos que ejecutan tareas sin intervención humana—, la CPU Vera pretende complementar a las GPU en los procesos de entrenamiento más intensivos. Huang cifró el mercado direccionable para esta tecnología en 200.000 millones de dólares, y estima que las ventas de Vera podrían alcanzar los 20.000 millones ya en 2026.
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El lanzamiento de la nueva generación de chips, los sistemas Rubin, está previsto para el tercer trimestre de 2026. La hoja de ruta no deja margen a la duda: Nvidia quiere seguir ampliando su foso frente a competidores como AMD o Intel.
China: el frente que se da por perdido
Pero no todo son luces. En un tono inusualmente directo, Huang reconoció que Nvidia ha "abandonado en gran medida" el mercado chino de chips para IA en favor de Huawei. Las restricciones a la exportación impuestas por Estados Unidos, endurecidas en abril, han hecho inviable mantener ese negocio. China llegó a representar al menos una quinta parte de los ingresos del segmento de centros de datos.
El ejecutivo no albergó esperanzas de que la situación se revierta pronto. "No esperen nada" con respecto a las licencias para vender chips avanzados a China, advirtió. Un representante comercial estadounidense confirmó que los controles a la exportación de semiconductores no se abordaron en las últimas conversaciones bilaterales.
La compañía intenta restar peso a esta pérdida destacando que el mercado global es mucho mayor y que la diversificación hacia otros sectores y contratos gubernamentales avanza. "La idea de convertirnos en una empresa muchas veces más grande no está descartada", dijo Huang, en un mensaje que buscaba calmar los ánimos.
Una lluvia de dólares para los accionistas
Con un flujo de caja libre de 48.600 millones de dólares en el trimestre, el consejo de administración no dudó en apretar el acelerador de las recompras. Autorizó un programa adicional de recompra de acciones por 80.000 millones de dólares, que se suma a los 38.500 millones que aún quedaban de programas anteriores. Además, el dividendo trimestral se multiplicó por 25, pasando de 0,01 a 0,25 dólares por título.
No es de extrañar que, pese al retroceso bursátil, los fundamentales financieros sigan siendo sólidos. La cuestión es si el mercado, con la vista puesta en la valoración, podrá digerir tantos récords sin que el precio se resienta.
La acción, en zona de enigma
El viernes, la acción cerró en 185,46 euros, un 1,83% a la baja. Se trata del cuarto descenso consecutivo tras la publicación de un informe trimestral. En siete días, el retroceso acumulado ronda el 4%, aunque en lo que va de año el título avanza un 15% y en los últimos doce meses casi un 57%. El valor aún se sitúa un 7% por debajo de su máximo histórico de 236,54 dólares.
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Los analistas no logran ponerse de acuerdo sobre la magnitud exacta del potencial alcista. Un consenso de 52 expertos fija el precio objetivo medio en 303,27 dólares, mientras que otra encuesta a 62 analistas arroja un objetivo de 294,22 dólares —todavía un 36% por encima del precio actual. Morningstar elevó recientemente su valor razonable de 260 a 280 dólares, citando el amplio foso competitivo que proporciona el ecosistema de software CUDA.
Técnicamente, el RSI se sitúa en 40,5, rozando el territorio de sobreventa sin llegar a entrar en él. Una señal que algunos interpretan como preludio de un rebote, aunque la historia reciente sugiere que las caídas post-resultados pueden alargarse.
Lo que viene: Taipei y el pastel de cinco capas
Con las cifras ya digeridas, la atención se desplaza a Taipei. Jensen Huang pronunciará una conferencia magistral el 1 de junio a las 11:00 hora local en la GTC Taipei, un día antes de la apertura oficial de la Computex. Bajo el lema "Five-Layer Cake", la presentación explorará la próxima ola de la inteligencia artificial, con énfasis en sistemas de cómputo, IA física y agentes autónomos.
La cita representa una oportunidad para que Huang ilumine el camino más allá de los resultados trimestrales y ofrezca pistas sobre la adopción de Vera y Rubin. El mercado observa. La próxima reevaluación está a solo una semana de distancia, y mientras la pérdida de China sigue siendo un lastre, la CPU Vera y el ecosistema de Taiwán podrían ser el viento a favor que la acción necesita.
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