Intel frena en seco: La advertencia del primer trimestre de 2026 apaga el entusiasmo bursátil
25.01.2026 - 11:14:04El optimismo desbordante que rodeaba a Intel se ha topado con un muro de realidad. La compañía ha sorprendido al mercado con unas previsiones para el inicio de 2026 que han enfriado bruscamente el ánimo de los inversores, deteniendo una rally espectacular. El problema no es la falta de interés en sus chips para inteligencia artificial, sino todo lo contrario: la demanda supera con creces su capacidad actual de suministro.
Los resultados operativos del cuarto trimestre de 2025 fueron, en principio, sólidos. Intel reportó unos ingresos de 13.700 millones de dólares, superando tanto las expectativas de Wall Street como su propia guía. El segmento de centros de datos y chips para IA fue el gran protagonista, con 4.700 millones de dólares en ventas, por encima de las estimaciones consensuadas de 4.400 millones. El beneficio ajustado por acción alcanzó los 0,15 dólares, casi el doble del objetivo interno de 0,08 dólares.
Sin embargo, la guía para el primer trimestre del año fiscal 2026 actuó como un balde de agua fría. La compañía anticipa unos ingresos medios de solo 12.200 millones de dólares, por debajo de los 12.600 millones que esperaban los analistas. En cuanto al beneficio por acción, la dirección prevé apenas equilibrar las cuentras (una "cifra plana" o "cero"), muy lejos del consenso de 0,08 dólares. La reacción del mercado fue inmediata y contundente.
El viernes, la acción de Intel cerró en 45,88 dólares, registrando una caída de aproximadamente un 15,5% en una sola sesión. Se trata de la mayor pérdida diaria desde agosto de 2024 y un golpe significativo tras la fuerte subida previa.
La narrativa de la IA se estrella contra los cuellos de botella en la producción
El meollo del asunto es claro: Intel no puede satisfacer por completo el repunte en la demanda de chips para servidores impulsada por la inteligencia artificial. El consejero delegado, Lip-Bu Tan, admitió que la eficiencia de producción aún no alcanza los objetivos y que la empresa no puede cubrir toda la demanda de los clientes en estos momentos.
David Zinsner, director financiero, se refirió a los cuellos de botella generalizados en la industria de los semiconductores. Según su evaluación, la capacidad disponible de Intel probablemente tocará fondo en el primer trimestre, para luego comenzar a mejorar gradualmente a partir del segundo. Durante la segunda mitad de 2025, la empresa había agotado en gran medida sus reservas de inventario para atender pedidos sólidos. Ahora, esa colchón de seguridad ha desaparecido justo cuando la demanda se mantiene elevada.
Esta situación pospone la tan esperada recuperación financiera: los productos tienen compradores, pero los volúmenes de entrega son limitados. Los observadores del mercado interpretan esto como una historia de transformación que no fracasa por falta de demanda, sino por restricciones en el lado de la oferta.
El escepticismo gana terreno en Wall Street
La respuesta de la comunidad analítica fue mayoritariamente crítica. Varias firmas han puesto en duda la ambiciosa revalorización experimentada por el valor en los últimos meses.
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- Vivek Arya (Bank of America) mantuvo su recomendación de "Underperform" (inferior al mercado), argumentando que el precio de la acción supera con creces lo que el actual modelo de negocio, competitivo y rentable, de Intel puede justificar.
- Stacy Rasgon (Bernstein Research) acusó a la compañía de haber "calculado mal significativamente" la demanda en el área de centros de datos y estableció un precio objetivo de 36 dólares.
- Los analistas de TD Cowen comentaron que la reciente rally se había sustentado "en gran medida en un sueño", más que en fundamentos sólidos a corto plazo.
Estas valoraciones subrayan una conclusión: el mercado había descontado una gran dosis de confianza por adelantado en la historia de transformación e IA de Intel. Las previsiones presentadas ahora obligan a los inversores a reajustar esas expectativas.
Una valoración exigente tras un año de fuertes ganancias
A pesar del revés, la tendencia alcista general de los últimos meses sigue siendo evidente. En 2025, la acción de Intel se revalorizó un 84%, superando con holgura al índice de referencia del sector de los semiconductores, que avanzó un 42%. Incluso desde el inicio de 2026 y hasta justo antes de la publicación de resultados, el título mostraba un vigor notable, con una subida del 47% en enero antes del anuncio.
La corrección reciente es abrupta, pero llega tras una recuperación excepcionalmente fuerte. En perspectiva de doce meses, la acción aún cotiza aproximadamente un 122% más alta. Con un ratio precio-ventas superior a 4 y una capitalización bursátil de unos 230.000 millones de dólares, la valoración sigue siendo exigente, especialmente ante los problemas de suministro a corto plazo.
El cierre actual de 45,88 dólares supone un retroceso de casi un 15,5% respecto al máximo anual de 54,29 dólares alcanzado el 22 de enero. No obstante, el título sigue muy lejos de los mínimos de 16,61 dólares registrados en abril de 2025.
Inversiones millonarias y un horizonte a largo plazo
Las expectativas sobre Intel se habían visto alimentadas recientemente por importantes inyecciones de capital. El gobierno de Estados Unidos aportó 8.900 millones de dólares, a los que se sumaron 5.000 millones de Nvidia y 2.000 millones de SoftBank. Estas sumas pretenden acelerar la transformación de la empresa y reforzar su competitividad en los negocios de IA y fundición (foundry).
Precisamente en el ámbito de la fundición —la fabricación de chips para clientes externos— muchos inversores esperaban mayor claridad. El CEO Tan señaló que dos clientes potenciales están evaluando actualmente la próxima tecnología de fabricación 14A. La dirección espera decisiones al respecto para finales de 2026 o principios de 2027.
Los analistas piden paciencia. RBC Capital Markets considera que "contribuciones de ingresos significativas" por parte de clientes de la tecnología 14A no llegarán antes de finales de 2028, como muy pronto. Los analistas de Jefferies mantienen una postura cautelosa, al no ver aún una hoja de ruta clara ante las continuas pérdidas de cuota de mercado, la falta de una estrategia de IA definida y las perspectivas inciertas en fabricación y empaquetado.
Perspectiva: La capacidad de producción marcará el ritmo
Para los inversores institucionales, el panorama es contradictorio. Michael Schulman, de Running Point Capital, lo resume al describir la transformación de Intel como una historia "condicionada por la oferta, no por la demanda". Los productos despiertan un gran interés, pero los cuellos de botella en la entrega retrasan el repunte financiero.
Para los próximos trimestres, el camino está delineado: Intel espera que la situación de suministro comience a mejorar en el segundo trimestre de 2026 y se normalice de forma progresiva durante el resto del año. Si se logra esta estabilización de las cadenas de suministro, la dirección confía en un crecimiento robusto del negocio de centros de datos e IA, dado que la demanda de servidores sigue al alza. Que la acción pueda retomar su anterior senda alcista dependerá, por tanto, fundamentalmente de que se resuelvan efectivamente los estrangulamientos de capacidad y de la ejecución de los planes de fundición en los próximos años.
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