Nvidia: el lanzamiento de Vera Rubin redefine el tablero mientras el mercado chino sigue en el limbo
Published on 07/23/2026 at 09:50 | Redaktion boerse-global.de
La cotización de Nvidia cerró el miércoles en 186,10 euros, con un avance del 2,30% en la sesión, aunque todavía se sitúa un 8,10% por debajo del máximo anual de 202,50 euros alcanzado en mayo. El valor acumula una revalorización del 16,11% desde enero, con un RSI de 57,6 que sugiere un impulso alcista moderado, sin señales de sobrecompra. Sin embargo, el verdadero foco de atención no está en los números del día, sino en dos fuerzas contrapuestas que marcarán el rumbo del gigante de los semiconductores: el arranque de su nueva plataforma Vera Rubin y la persistente incertidumbre sobre el negocio chino.
Vera Rubin ya está en manos de los primeros clientes
La compañía ha iniciado la producción en serie de su nueva plataforma VR200, bautizada como Vera Rubin, y las primeras unidades ya han llegado a los centros de datos de OpenAI y CoreWeave. Se trata de un hito estratégico de primer orden: por primera vez, Nvidia comercializa un procesador para servidores diseñado con núcleos propios "Olympus", lo que supone un desafío directo a Intel y AMD en el mercado x86. Cada chip Vera tiene un precio estimado de 5.000 dólares, mientras que los sistemas completos en formato rack, como el NVL72, pueden alcanzar los 8 millones de dólares.
El diseño prescinde de cables internos y ventiladores convencionales, lo que reduce los tiempos de montaje y los costes de mantenimiento para los grandes operadores de centros de datos. Los primeros datos de rendimiento, facilitados por CoreWeave, indican que el sistema NVL72 multiplica por diez la eficiencia energética —medida en tokens por megavatio— respecto a la generación anterior Grace-Blackwell. Esta métrica cobra una relevancia creciente, dado que el consumo eléctrico se ha convertido en el principal cuello de botella para las fábricas de inteligencia artificial.
La sexta generación de interconexiones NVLink, combinada con memoria HBM4 que alcanza una velocidad de 22 terabytes por segundo, explica en buena medida ese salto de eficiencia. Además, Nvidia ha logrado por primera vez el liderazgo en el mercado de conmutadores Ethernet para centros de datos, gracias a la integración de su tecnología Spectrum-X.
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El negocio fuera de China sostiene el crecimiento
Mientras la nueva plataforma acapara titulares, los resultados del primer trimestre fiscal de 2027 confirman que el motor del negocio sigue girando fuera del mercado chino. Los ingresos totales alcanzaron los 81.600 millones de dólares, un 85% más que en el mismo periodo del año anterior. La división de centros de datos creció un 92%, hasta 75.200 millones de dólares, y dentro de ella, el segmento de redes se disparó un 199%, hasta un récord de 14.800 millones.
El área de "AI Clouds, Industrial and Enterprise" aportó 37.400 millones de dólares, respaldada por proyectos de inteligencia artificial soberana —como la nueva infraestructura nacional de Japón o las alianzas con operadores europeos como Deutsche Telekom— que mantendrán la demanda de hardware y actualizaciones de software durante el próximo año.
China: una puerta que no termina de abrirse
En contraste con el dinamismo del resto del negocio, la situación en China sigue siendo un lastre. En febrero de 2026, las autoridades estadounidenses autorizaron licencias limitadas para el envío de chips H200 a determinados clientes chinos, entre ellos Alibaba, Tencent, ByteDance y JD.com. Sin embargo, Nvidia no ha registrado ni un solo euro de ingresos por esa vía. La razón es doble: antes de que los equipos puedan llegar a China, deben superar una inspección en Estados Unidos y, posteriormente, afrontar un arancel de importación del 25%.
En el primer trimestre fiscal de 2027, la compañía no vendió ni una sola unidad de la serie Hopper a China, frente a los 4.600 millones de dólares que facturó en el mismo periodo del año anterior. Un portavoz comercial estadounidense ha señalado que los controles a la exportación de chips no figuraron en las recientes conversaciones bilaterales, lo que aleja la posibilidad de un deshielo inminente.
El riesgo no se limita a la ausencia de ingresos. La política de concesión de licencias caso por caso, sumada a la posibilidad de que Washington endurezca las restricciones en cualquier momento, mantiene la incertidumbre. Nvidia ya sufrió en 2025 una amortización de 4.500 millones de dólares por inventarios no vendibles debido a cambios regulatorios. Además, el mercado negro de componentes de alta gama en Asia está en auge: los precios de los chips Blackwell y Vera Rubin prohibidos se han duplicado desde enero, según diversas informaciones.
El dilema de la concentración frente a la diversificación
China llegó a representar más de una quinta parte de los ingresos de la división de centros de datos de Nvidia. Ese mercado se ha evaporado, y todo el crecimiento actual proviene de clientes fuera del país. Esto sitúa en primer plano una pregunta clave: ¿está Nvidia diversificando su base de clientes lo suficientemente rápido, o los grandes proveedores de la nube están desarrollando sus propios chips de IA, lo que a largo plazo podría reducir la dependencia de las GPU de la compañía?
Algunos analistas consideran que incluso una apertura parcial del canal H200 podría generar entre 5.000 y 8.000 millones de dólares adicionales de ingresos anuales, aunque se trata de estimaciones externas, no de previsiones de la propia Nvidia. El escenario más optimista pasa por una combinación de demanda robusta fuera de China —apoyada por la nueva plataforma Vera Rubin y los proyectos de IA soberana— y una reapertura gradual del mercado chino como complemento.
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El escenario bajista, en cambio, advierte de que el canal chino podría seguir siendo estructuralmente limitado, independientemente de las licencias. Los aranceles del 25% y los costes de cumplimiento normativo reducirían los márgenes de cualquier venta en el país. Además, a medida que crezca la brecha de rendimiento entre los chips permitidos en China y los productos estrella de Nvidia, el atractivo de esa opción se diluirá.
Indicadores técnicos: margen para subir sin euforia
La acción cotiza actualmente un 2,59% por encima de su media móvil de 50 sesiones, situada en 181,41 euros, y un 11% por encima de la media de 200 días, en 166,01 euros. El RSI de 57,6 indica que el valor aún no ha entrado en territorio de sobrecompra, lo que deja margen para nuevas subidas. El objetivo de precio fijado por algunos analistas en 264,89 euros sigue siendo alcanzable siempre que el crecimiento fuera de China se mantenga y la red de centros de datos continúe generando avances de tres dígitos.
Las próximas semanas serán decisivas para calibrar la velocidad a la que las entregas de Vera Rubin se traducen en pedidos de nuevos hiperscalers. Paralelamente, el desarrollo de las acusaciones contra la startup china Moonshot por presunto acceso a hardware restringido añadirá un factor geopolítico adicional a la ecuación. La combinación de ambos frentes —el tecnológico y el regulatorio— definirá si Nvidia logra cerrar la distancia que aún la separa de su máximo anual.
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