Oro: el pulso entre Hormus y la Fed deja al metal sin dirección en los 4.500 dólares
03.06.2026 - 06:51:24 | boerse-global.de
El oro se debate entre dos fuerzas contrapuestas que lo mantienen en un estrecho rango. Por un lado, la escalada geopolítica en Oriente Próximo —con el estrecho de Hormuz prácticamente bloqueado— alimenta la demanda de refugio; por otro, las expectativas de que la Reserva Federal mantenga o incluso suba los tipos lastran su atractivo como activo sin rendimiento. El resultado: una cotización errática alrededor de los 4.500 dólares por onza.
El miércoles, el metal precioso perdió el soporte clave de los 4.500 dólares al caer hasta 4.477,81, aunque posteriormente se recuperó hasta 4.520. Este nivel se sitúa un 2% por debajo de su media móvil de 50 días, que ronda los 4.641 dólares. Desde el máximo de 52 semanas —5.450 dólares alcanzados a finales de enero— el retroceso ronda el 17%, mientras que en lo que va de año acumula una ganancia de aproximadamente el 4%.
El factor monetario atenaza al metal
La política monetaria estadounidense es el principal lastre para el oro en estos momentos. Los inversores siguen con nerviosismo la reunión de la Fed prevista para mediados de junio, después de que la inflación de abril registrara su nivel más alto en tres años. Este dato ha avivado el temor a que los tipos se mantengan elevados hasta bien entrado 2027.
Los mercados asignan actualmente un 30% de probabilidad a una nueva subida de tipos en la próxima reunión, y el 60% a que el endurecimiento se materialice antes de que acabe el año. El incremento de los rendimientos de los bonos soberanos resta atractivo al oro, que no ofrece rentabilidad periódica. Además, el ex presidente de la Fed, Jerome Powell —que abandonó el cargo el 15 de mayo— advirtió en su primera intervención pública sobre los riesgos de una politización del banco central, un gesto simbólico que no cambia el rumbo monetario.
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La geopolítica sostiene el suelo de 4.400
Frente al viento en contra de los tipos, el contexto geopolítico sigue proporcionando un piso firme. El estrecho de Hormuz permanece prácticamente cerrado desde el ataque conjunto de EE.UU. e Israel contra Irán a finales de febrero. Por esta ruta estratégica transitan normalmente unos 20 millones de barriles de petróleo al día —el 20% del comercio marítimo mundial de crudo—, pero el tráfico actual se ha reducido a cerca del 5% del nivel previo al conflicto.
Sobre la mesa hay un memorando de entendimiento que contempla un alto el fuego de 60 días, la reapertura del estrecho y la reanudación de las negociaciones nucleares. El presidente Trump insinuó que un acuerdo podría alcanzarse la próxima semana, pero Teherán ha suspendido la comunicación con los mediadores debido a los ataques israelíes en el Líbano. El secretario de Estado, Marco Rubio, admitió que el estado de las conversaciones es incierto.
Mientras, la tensión militar entre EE.UU. e Irán evita que el oro se desplace por debajo de los 4.400 dólares. El índice de fuerza relativa (RSI) se sitúa en 49,8 puntos, en terreno neutral, lo que indica que el metal no está ni sobrecomprado ni sobrevendido.
Demanda física en máximos históricos
Los fundamentales del mercado físico pintan un panorama muy distinto. Según el World Gold Council, la demanda mundial de oro alcanzó en el primer trimestre de 2026 un récord en valor: 193.000 millones de dólares, un 74% más que el año anterior, impulsada principalmente por la subida del precio. En términos de volumen, la demanda creció un 2%, hasta 1.231 toneladas.
China volvió a ser el motor principal. Los inversores particulares adquirieron 207 toneladas en barras y monedas durante el primer trimestre, un aumento del 67% interanual y un nuevo récord trimestral que supera en un tercio el anterior máximo de 2013. La nueva normativa que permite a las aseguradoras chinas comprar oro ha abierto otra vía de demanda institucional. En India, los fondos de pensiones están incrementando su exposición al metal para cubrirse contra la inflación.
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Los bancos centrales tampoco aflojan el ritmo. En conjunto, añadieron 244 toneladas netas a sus reservas en el trimestre, liderados por el Banco Nacional de Polonia, que compró 31 toneladas y eleva sus tenencias a 582 toneladas. Por el contrario, la demanda de joyería se desplomó un 23% en volumen: los precios récord disuaden a los consumidores de comprar oro para uso ornamental.
¿Hacia dónde miran los analistas?
A pesar de la presión bajista a corto plazo, las casas de análisis mantienen una visión optimista. Goldman Sachs fija un objetivo de 5.400 dólares para finales de año, mientras que WisdomTree no descarta los 6.000 dólares apoyándose en el sólido apetito asiático. De momento, la atención se centra en la defensa de la media móvil de 200 días, que marcará el rumbo técnico en las próximas jornadas. La clave última sigue siendo la evolución del estrecho de Hormuz: si se abre, caería la presión inflacionista del petróleo y con ella uno de los pilares que sostiene la demanda de refugio, pero también se aliviaría el temor a nuevas subidas de tipos. La ecuación sigue sin resolverse.
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