Oro: la pugna entre la demanda física y la Fed dibuja un escenario de doble filo sobre los 4.100 dólares
28.06.2026 - 16:42:43 | boerse-global.de
El oro cerró la semana con un respiro al alza —la onza se situó en 4.103,70 dólares, un 1,54% más en la jornada del viernes—, pero el balance semanal sigue siendo negativo: un descenso del 1,66%. El metal precioso acumula una caída cercana al 27% desde su máximo histórico de 5.626,80 dólares alcanzado en enero de 2026, y el mercado busca señales que determinen si el suelo está cerca o si el declive aún tiene recorrido.
Dos fuerzas contrapuestas marcan ahora el pulso. Por un lado, la política monetaria de la Reserva Federal bajo el nuevo presidente Kevin Warsh sigue siendo el principal lastre. La tasa de inflación PCE subyacente se sitúa en el 3,4%, muy por encima del objetivo del 2%, y nueve miembros del Comité Federal de Mercado Abierto valoran nuevas subidas de tipos en 2026. Los mercados descuentan ese endurecimiento, lo que resta atractivo a un activo que no devenga intereses. Goldman Sachs acaba de recortar su previsión para el oro a final de año: de 5.400 a 4.900 dólares por onza, argumentando que la Fed se mantendrá restrictiva más tiempo de lo anticipado y que los primeros recortes no llegarán hasta el segundo semestre de 2027.
Por otro lado, la demanda física ofrece un contrapeso firme. En el vencimiento de los contratos de junio en el COMEX se registraron solicitudes de entrega física por unos 38.600 contratos, equivalentes a 120 toneladas de oro —el nivel más alto desde febrero. Este movimiento refleja un claro cambio de manos: los especuladores abandonan posiciones en el mercado de papel, mientras que compradores industriales e inversores de largo plazo aprovechan los precios actuales para acumular. Esa presión compradora actúa como un colchón que, por ahora, contiene las caídas.
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Los bancos centrales refuerzan esa dinámica. Las reservas oficiales mundiales superan las 36.000 toneladas, la cifra más alta desde 1975. Solo en el primer trimestre de 2026, las autoridades monetarias añadieron 244 toneladas netas. China y Polonia continuaron incrementando sus tenencias en mayo, y el peso del oro en las reservas mundiales alcanza ya el 27%, mientras que el de los bonos del Tesoro estadounidense ha caído al 22%. Esta tendencia estructural —motivada por la cobertura frente a la inflación y los riesgos de sanciones— explica que JPMorgan mantenga un pronóstico mucho más optimista que Goldman Sachs, con un objetivo a largo plazo de 6.000 dólares.
En el plano técnico, la cota de los 4.000 dólares se ha consolidado como el soporte clave. Si se mantiene, los analistas contemplan un rebote hacia los 4.150 dólares, con resistencias superiores entre 4.200 y 4.400. Pero si ese nivel se pierde de forma convincente, el siguiente escalón se sitúa en 3.930 dólares —muy cerca del mínimo de 52 semanas en 3.901,30— y, más abajo, en torno a 3.700 dólares. El índice de fuerza relativa (RSI) se sitúa en 37,3, lo que indica una zona de sobreventa técnica aunque sin un claro giro al alza.
La semana que viene será decisiva. El lunes se publican los índices de gestores de compras (PMI) manufactureros y los datos de ofertas de empleo JOLTS, pero la cita crucial llega el viernes 2 de julio con el informe de empleo de Estados Unidos. El consenso del mercado espera unas 110.000 nuevas nóminas no agrícolas. Una cifra significativamente superior reforzaría las expectativas de nuevas subidas de tipos y pondría de nuevo al oro contra las cuerdas. Por el contrario, un dato débil podría dar alas a un rebote que alivie la presión sobre el metal precioso.
Paralelamente, los riesgos geopolíticos —como la tensión en el estrecho de Ormuz— mantienen un foco latente que, en caso de agravarse, podría redirigir capital hacia refugios seguros a corto plazo. En el sudeste asiático, el mercado físico ya muestra signos de desacople: los precios de los lingotes locales subieron a pesar de que la cotización global corrigió. La batalla entre la ortodoxia monetaria de la Fed y el apetito tangible por el oro está lejos de resolverse.
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