Oro: la volatilidad semanal deja una trampa bajista mientras la Fed y el estrecho de Ormuz marcan el rumbo
13.06.2026 - 21:42:15 | boerse-global.de
El oro protagonizó una de las semanas más violentas del año, con un desplome intraday hasta los 4.046 dólares por onza el jueves seguido de un rebote hasta los 4.240 dólares al cierre del viernes. Ese movimiento, que los analistas califican de trampa bajista clásica, no ha disipado la tensión que domina el mercado: el metal precioso acumula una caída del 10% en el último mes y cotiza a 4.239,70 dólares, lejos aún de su media de 50 sesiones situada en 4.600 dólares.
El detonante del desplome fue el informe de empleo de Estados Unidos correspondiente a mayo. La economía estadounidense generó 172.000 nuevos puestos de trabajo, más del doble de los 80.000?85.000 esperados por el consenso. La consecuencia fue inmediata: las rentabilidades de los bonos repuntaron con fuerza y el dólar se apreció, elevando el coste de oportunidad de un activo que no ofrece intereses. El oro perdió así el soporte de los 4.200 dólares antes de recuperarlo el viernes gracias a la cobertura de posiciones cortas.
A ese viento en contra se suma ahora un factor geopolítico. El presidente estadounidense Donald Trump, junto con funcionarios iraníes y mediadores paquistaníes, ha señalado que un acuerdo de paz para Oriente Próximo podría cerrarse en cuestión de días. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmó el sábado que la finalización es posible en un plazo de 24 horas. Al margen de la cumbre del G7 se baraja la firma de un acuerdo interino para reabrir el estrecho de Ormuz. Para el oro, que se había beneficiado del temor a una escalada energética y una inflación desbocada, cualquier tregua resta argumentos a su demanda como refugio.
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El entorno de tipos de interés también juega en su contra. El 11 de junio, el Banco Central Europeo subió los tipos por primera vez desde septiembre de 2023, elevando la facilidad de depósito del 2,00% al 2,25%. Y la atención se centra ahora en la Reserva Federal, que se reúne el 16 y 17 de junio bajo la presidencia de Kevin Warsh. Aunque los mercados descuentan con un 97% de probabilidad que la Fed mantendrá los tipos sin cambios, el verdadero foco está en el diagrama de puntos (dot plot). Si la proyección desplaza el primer recorte hasta 2027, el oro podría perforar el soporte de los 4.000 dólares. Por el contrario, si deja una ventana abierta para septiembre, se desencadenaría una fuerte contracción que llevaría al metal a testar la zona de 4.310?4.380 dólares.
El análisis técnico refuerza la cautela. El oro cerró por primera vez desde octubre de 2023 por debajo de su media móvil de 200 sesiones, lo que constituye una señal clásica de venta. El RSI se sitúa en 36,1, en territorio de sobreventa, lo que puede propiciar movimientos de corto plazo, pero no invierte la tendencia bajista. Desde el máximo histórico de 5.626,80 dólares, el metal precioso ha perdido aproximadamente un 25% de su valor. La próxima referencia a la baja se encuentra en los 4.000 dólares, mientras que para consolidar un rebote sostenible necesita cerrar de forma estable por encima de 4.310 dólares.
A pesar de la debilidad del precio, la demanda estructural sigue intacta. Los bancos centrales adquirieron 244 toneladas netas de oro en el primer trimestre de 2026, y en abril se sumaron otras 17 toneladas, según el World Gold Council. China ha incrementado sus reservas durante 18 meses consecutivos. El consejo destaca que en los últimos meses han regresado al mercado bancos centrales que llevaban mucho tiempo ausentes o que antes no compraban oro, ampliando la base de demanda. J.P. Morgan Research mantiene un objetivo de 6.000 dólares para finales de año, aunque advierte de que ese escenario depende de que la reunión de la Fed y la posible reapertura del estrecho de Ormuz no descarrilen la recuperación.
La próxima semana será decisiva. La combinación del diagrama de puntos de Warsh y el desenlace de las conversaciones de paz determinará si el rebote desde 4.046 dólares es solo un espejismo o el inicio de una corrección técnica más amplia. Si la tregua se materializa y la Fed aplaza cualquier flexibilización hasta 2027, el oro podría verse arrastrado de nuevo hacia los 4.000 dólares. Si, por el contrario, el dot plot deja una puerta abierta a un recorte en septiembre, el metal precioso tendría margen para acelerar hacia la resistencia de los 4.310 dólares e incluso más allá.
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