Rocket Lab: el péndulo del mercado espacial oscila entre explosiones y documentos regulatorios
02.06.2026 - 20:02:54 | boerse-global.de
La acción de Rocket Lab ha experimentado una semana de contrastes extremos. Tras tocar su máximo de 52 semanas en 129,20 euros el pasado 27 de mayo, el valor acumula una caída del 18% hasta los 105,60 euros actuales, lastrado por un accidente industrial en Florida y, al mismo tiempo, revaluado por el avance del proceso de salida a bolsa de SpaceX. La compañía neozelandesa se encuentra en el ojo del huracán: es considerada el proxy cotizado más directo del sector de lanzadores, satélites y sistemas de defensa espacial.
El detonante de la turbulencia fue la explosión de un cohete New Glenn de Blue Origin durante una prueba de motor en Cabo Cañaveral el 28 de mayo. La detonación, registrada como un terremoto de magnitud 2,5, sembró el pánico entre los inversores. Al cierre del lunes siguiente –el 1 de junio– la cotización de Rocket Lab se desplomó un 14,7% en Europa, arrastrada por el temor a retrasos en la cadena de suministro de lanzamientos. Otras compañías del sector sufrieron pérdidas aún mayores: Redwire cedió un 15,8%, Intuitive Machines un 12,8% y Planet Labs un 9,2%.
La calma regresó el martes. El consejero delegado de Blue Origin, Dave Limp, confirmó que la infraestructura crítica –tanques de combustible, torre de agua– había resistido la explosión y que el New Glenn volvería a volar antes de que termine 2026. La noticia disipó el temor a una parada de años. Rocket Lab rebotó un 3% en la sesión del martes, cerrando en 108,60 euros en la bolsa alemana. En Wall Street, el título terminó la jornada del 2 de junio en 122,81 dólares, con una subida del 0,34%, tras oscilar entre 122,67 y 128,02 dólares y negociar 12,63 millones de acciones. La capitalización bursátil ronda los 74.350 millones de dólares.
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Si la explosión de Blue Origin fue un susto pasajero, el verdadero motor de la revalorización a largo plazo podría ser el movimiento de SpaceX. El 1 de junio, la compañía de Elon Musk presentó una declaración de registro enmendada (formulario S-1/A con 83 documentos) ante la SEC. Aunque no afecta directamente a Rocket Lab, el archivo sirve como un nuevo punto de referencia para todo el sector. MarketBeat señaló el 2 de junio que ninguna otra cotizada ofrece una exposición tan parecida a servicios de lanzamiento, fabricación de naves y misiones de seguridad nacional como Rocket Lab.
En el plano operativo, la empresa no descuida los fundamentales. Los ingresos del primer trimestre de 2026 alcanzaron los 200,3 millones de dólares, un 63,5% más que el año anterior. El margen bruto GAAP se situó en el 38,2% y la cartera de pedidos suma 2.200 millones de dólares. Rocket Lab cuenta con más de 70 misiones contratadas, incluyendo 31 nuevos acuerdos para Electron y HASTE y cinco lanzamientos dedicados para el cohete Neutron. Para el segundo trimestre, la dirección prevé una facturación de entre 225 y 240 millones de dólares, con un margen bruto GAAP del 33% al 35% y una pérdida de EBITDA ajustado de entre 20 y 26 millones de dólares.
La apuesta por la diversificación se ha materializado con la compra de Motiv Space Systems, cerrada el 26 de mayo. La unidad, rebautizada como Rocket Lab Robotics, aporta capacidades en robótica espacial, sistemas de control de movimiento y mecanismos de precisión: desde accionamientos para paneles solares hasta cardanes para antenas y propulsores, pasando por ruedas de filtro y electrónica de accionamiento de precisión. La integración refuerza el negocio de sistemas espaciales, que junto a los lanzamientos y la infraestructura orbital –incluyendo centros de datos espaciales que requerirían paneles solares de 100 kilovatios o más– conforma el nuevo perfil de la compañía.
A pesar del reciente correctivo, la acción acumula una ganancia del 354% en los últimos doce meses. La relación precio-beneficio sigue siendo negativa: el mercado valora el crecimiento, la cartera de pedidos y la ejecución, no la rentabilidad actual. La gran incógnita es si Rocket Lab podrá mantener su condición de proxy cotizado del espacio mientras SpaceX acelera hacia su estreno bursátil. Por ahora, la empresa depende de su propia hoja de ruta: cumplir con los objetivos del segundo trimestre, mantener la disciplina de márgenes, avanzar con el Neutron y convertir en ingresos los más de 70 lanzamientos contratados. El archivo de SpaceX es un catalizador sectorial, no un contrato directo. Pero la acción ya descuenta unas expectativas altísimas para los próximos años.
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