Nvidia pone en marcha la producción de Vera Rubin y presenta el DSX para gobernar las fábricas de IA
02.06.2026 - 22:21:43 | boerse-global.de
La inteligencia artificial no se detiene, y Nvidia quiere asegurarse de que el ritmo lo marque ella. En un movimiento que abarca desde el centro de datos hasta el escritorio del usuario, la compañía ha activado la producción en serie de su nueva plataforma Vera Rubin, ha desvelado una capa de software que promete revolucionar la gestión de las macrofactorías de IA y ha lanzado un órdago en el mercado del PC con el chip RTX Spark. Todo ello respaldado por unas cuentas récord que consolidan su posición como el valor tecnológico más pesado del mundo, con una capitalización bursátil que roza los 5,1 billones de dólares.
El pasado 1 de junio, Nvidia anunció el inicio de la fabricación masiva del chip Vera, un procesador que no es un componente convencional. Concebido como un acelerador de orquestación para sistemas de IA agentiva, Vera es capaz de ejecutar cargas de trabajo autónomas y multietapa hasta 1,8 veces más rápido que las arquitecturas x86 tradicionales, especialmente en entornos Python y en compilación de código. Este chip se integra en la plataforma Rubin, que combina las nuevas GPUs Rubin con los controladores de memoria BlueField-4 y la conectividad Ethernet Spectrum-6. Según los datos facilitados por la compañía, Vera Rubin multiplica por 3,5 el rendimiento de Blackwell en tareas de entrenamiento y por 5 en inferencia, un salto que sitúa a la firma muy por delante de la competencia.
Pero el hardware es solo una parte de la ecuación. Nvidia ha presentado DSX, una plataforma de software que actúa como centralita de control para las fábricas de IA a gran escala. La clave de DSX reside en una nueva métrica del sector: los «tokens por megavatio», que mide la eficiencia en la generación de inteligencia artificial. Gigantes del servidor como ASUS, Dell, HPE, Lenovo y Supermicro ya han confirmado la adopción de esta capa de orquestación. Entre los primeros clientes empresariales figuran Oracle Cloud Infrastructure, CoreWeave y varios laboratorios de IA de primer nivel. DSX permite una infraestructura «rack-scale» con seguridad basada en almacenamiento de confianza cero, un enfoque que refuerza el control sobre los datos.
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La solidez financiera de Nvidia avala estos despliegues. En mayo pasado, la compañía comunicó un trimestre récord con ingresos de 81.600 millones de dólares, un 85% más que el año anterior. Solo la división de centros de datos aportó 75.200 millones. El consejo de administración ha ampliado el programa de recompra de acciones en 80.000 millones adicionales y ha elevado el dividendo trimestral de 0,01 a 0,25 dólares por título, una señal inequívoca de que la dirección cree en la sostenibilidad del crecimiento. Para el segundo trimestre del año fiscal 2027, Nvidia prevé unos ingresos de aproximadamente 91.000 millones de dólares, excluyendo expresamente las ventas en regiones sometidas a restricciones de exportación.
El tercer frente de esta ofensiva es el PC. Con el chip RTX Spark, desarrollado en colaboración con Microsoft, Nvidia pretende llevar la inteligencia artificial local a los ordenadores personales. El lanzamiento está previsto para el otoño, y la noticia disparó la cotización un 6% el lunes, aunque la jornada del martes trajo un ligero respiro. Este movimiento sitúa a la firma en competencia directa con AMD, Intel y Apple en un mercado donde la IA en el dispositivo promete ser el próximo gran campo de batalla.
La confianza en la cadena de suministro es otro pilar del mensaje que Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, lanzó desde Taiwán. Socios como TSMC, Amkor, SPIL, Wistron y Foxconn están invirtiendo en ecosistemas de fabricación en Estados Unidos, creando redundancia para mitigar riesgos geopolíticos y logísticos. Huang subrayó que el crecimiento no depende solo del diseño de los chips, sino de la capacidad de entregar sistemas completos en volúmenes masivos.
En el parqué, las acciones de Nvidia cerraron el martes a 191,72 euros, un 0,61% a la baja, aunque el balance anual sigue siendo positivo con una revalorización del 19,01%. El máximo de 52 semanas, situado en 201,05 euros, queda a solo un 4,64% de distancia, y el precio se mantiene un 19,06% por encima de la media móvil de 200 sesiones. La hoja de ruta está trazada: Vera Rubin en plena producción, DSX para gobernar las fábricas de IA y RTX Spark para conquistar el escritorio. El otoño será la prueba de fuego.
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