Oro: la tormenta de tipos y la distensión geopolítica barren las ganancias anuales, pero la demanda física resiste
10.06.2026 - 22:15:41 | boerse-global.de
El oro se ha desplomado con una violencia inusitada en las últimas sesiones. La cotización llegó a marcar un mínimo de 4.143,60 dólares, un nivel que no se veía desde hace casi tres meses y que deja al metal precioso con un retroceso del 7,1% en la semana. En el mes, la caída acumulada alcanza el 11,73%, borrando por completo todas las ganancias que el activo había cosechado desde enero.
El detonante inmediato fue la publicación del dato de inflación estadounidense de mayo. La tasa anual se disparó al 4,2%, su mayor nivel en tres años, y el mercado reaccionó con un vuelco en las expectativas de tipos: la probabilidad de una nueva subida de la Fed en diciembre se eleva ya al 68%. El encarecimiento del coste de oportunidad del metal —que no paga intereses ni dividendos— golpea con fuerza. A ello se suma un dólar más robusto, que encarece el oro para los compradores fuera de EE.UU., y unas salidas masivas de los ETF respaldados por el metal, que según los analistas de Commerzbank amplifican la presión vendedora.
En un giro paradójico, la escalada geopolítica en Oriente Próximo no está funcionando como catalizador de refugio. El derribo de un helicóptero estadounidense y los posteriores ataques aéreos contra posiciones iraníes, respondidos con misiles y drones sobre bases de EE.UU., dispararon el Brent por encima de los 93 dólares. Sin embargo, los inversores temen más el efecto inflacionista del petróleo que la propia inestabilidad, y el clásico instinto de protección se ha desactivado. La distensión adicional que sugiere un alto el fuego parcial entre Irán e Israel —mencionada en otros informes— ha terminado de disolver la prima de riesgo que sostenía al metal.
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Las grandes firmas de Wall Street han reaccionado con rapidez. Citigroup recortó su objetivo a tres meses hasta los 4.000 dólares e incluso plantea un escenario extremo de 3.500 dólares para septiembre, lastrado por el dólar fuerte y los tipos reales al alza. JP Morgan, por su parte, rebajó su previsión media para el conjunto del año de 5.708 a 5.243 dólares, citando la menguante demanda de los inversores institucionales. Aun así, el banco mantiene su horizonte para finales de ejercicio en torno a los 6.000 dólares, argumentando que la ingente deuda pública estadounidense acabará generando una erosión monetaria que beneficiará al oro a largo plazo.
El deterioro técnico es severo. El RSI se sitúa en 25,4 —muy por debajo del umbral de sobreventa— mientras que el precio coquetea con el 52-Wochen-Tief de 3.901,30 dólares, que queda apenas un 6% por debajo del nivel actual. Desde el récord histórico de 5.626,80 dólares alcanzado a finales de enero, el metal acumula una pérdida superior al 26%. El resto del complejo metalífero también sangra: la plata cedió un 2,1% hasta los 64 dólares y el platino se dejó un 3,1%, cerrando en 1.673,97 dólares.
Sin embargo, bajo la superficie del mercado de futuros y ETF, el oro físico muestra un dinamismo inédito. Los bancos centrales adquirieron 244 toneladas netas durante el primer trimestre, según el World Gold Council. Además, la inversión en lingotes y monedas alcanzó las 474 toneladas, el segundo mejor trimestre de la historia, superando por primera vez a la demanda de joyería —castigada por los precios elevados—. Los compradores de China e India actúan como contrapeso a las ventas especulativas de los mercados occidentales, proporcionando un suelo que, de momento, no evita el desplome pero sí limita su profundidad.
A corto plazo, el panorama sigue siendo sombrío. Los ETF apalancados continúan reordenando sus carteras, y el mercado descuenta una política monetaria estadounidense más restrictiva mientras la inflación no dé tregua. La próxima prueba de fuego llegará con los datos de empleo y el IPC de mayo —ya conocido— que confirmarán si la Fed mantiene el rumbo. Hasta entonces, el oro navega sin brújula, sostenido únicamente por la fe de los bancos centrales y los ahorradores asiáticos.
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