Rocket Lab: el hito del TRKT3 no logra frenar el contagio bajista de Blue Origin
02.06.2026 - 12:51:32 | boerse-global.de
La semana de Rocket Lab ha sido un ejercicio de contrastes. El lunes 1 de junio, la acción se desplomó más de un 13% en un solo día, arrastrada por el pánico sectorial tras la explosión del cohete New Glenn de Blue Origin. Y, sin embargo, apenas veinticuatro horas después, el mismo valor recuperaba parte del terreno perdido al conocerse que el programa TRKT3 para la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA) había superado un examen técnico crítico. Dos titulares opuestos que reflejan la volatilidad extrema de un sector donde los fundamentos tardan en imponerse al ruido del mercado.
El pasado 28 de mayo, durante una prueba rutinaria de motor en Cabo Cañaveral, el New Glenn de Blue Origin explotó sin causar heridos. El incidente desencadenó una revisión inmediata del riesgo en toda la industria espacial. Los inversores, que llevaban meses acumulando plusvalías tras la meteórica revalorización de Rocket Lab —más del 62% en lo que va de año—, aprovecharon la excusa para recoger beneficios. El volumen negociado se disparó hasta los 37,3 millones de títulos, muy por encima de la media diaria. La acción cerró a 105,20 euros. No hubo ningún problema específico de Rocket Lab: fue un contagio puro de sentimiento.
Pero las noticias de fondo siguen siendo sólidas. El mismo lunes, Rocket Lab comunicó que había superado con éxito la System Requirements Review (SRR) del programa TRKT3, una constelación de 18 satélites para la defensa antimisiles que rastreará amenazas hipersónicas. La revisión confirma que la arquitectura del sistema es técnicamente viable. Rocket Lab actúa como contratista principal y utilizará su plataforma "Lightning", un bus satelital fabricado internamente. El contrato asciende a 816 millones de dólares y forma parte de la Proliferated Warfighter Space Architecture del Pentágono, una red creciente de sistemas de defensa basados en el espacio.
El negocio de sistemas espaciales genera ya la mayor parte de los ingresos del grupo. La cartera de pedidos alcanza los 2.200 millones de dólares, de los cuales casi tres cuartas partes corresponden a la construcción de satélites y no a servicios de lanzamiento. En mayo se sumó un nuevo encargo de la Fuerza Espacial estadounidense: dos satélites geoestacionarios por 90 millones de dólares, el primer paso de Rocket Lab en órbitas más altas. Y a principios de año, un cliente confidencial firmó el mayor pedido individual de la historia de la compañía: cinco lanzamientos dedicados del cohete Neutron y tres del Electron, repartidos entre 2026 y 2029, lo que elevó el manifiesto a más de 70 misiones.
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Justo el día después del desplome, al menos dos analistas elevaron sus precios objetivo. El catalizador fueron las actualizaciones sobre el desarrollo del Neutron, el cohete de clase media que Rocket Lab ultima. Los hitos centrales se están alcanzando más rápido de lo modelado, y aunque el debut oficial sigue fijado para el cuarto trimestre de 2026, la sell-side comienza a descontar una ventana de primer vuelo más temprana. Un analista inició la cobertura con una recomendación de compra, citando el contrato de cinco lanzamientos como ancla de ingresos tangible.
Desde una perspectiva financiera, el primer trimestre de 2026 dejó cifras récord: ingresos de 200,3 millones de dólares, un 63,5% más que el año anterior, y una liquidez que supera los 2.000 millones. Para el segundo trimestre, la compañía prevé unos ingresos de entre 225 y 240 millones, con una pérdida de EBITDA ajustado de 20 a 26 millones. El crecimiento tiene un precio, pero la cartera de pedidos apenas deja dudas sobre la demanda.
A corto plazo, el siguiente hito será el lanzamiento de la misión "The Grain Goddess Provides" desde Nueva Zelanda en junio, que pondrá en órbita un satélite de observación radar para la japonesa iQPS —el octavo vuelo para ese cliente—. El resto del programa de 2026 incluye una misión para la NASA y varios vuelos de prueba hipersónicos bajo el programa HASTE. La acción cotiza ahora en torno a los 107,60 euros, un 32% por encima de su media de 50 días, pero aún un 17% por debajo del máximo histórico de 129,20 euros alcanzado a finales de mayo.
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La volatilidad anualizada a 30 días supera el 130%. La pregunta que flota en el aire es si la sacudida de Blue Origin será un bache pasajero o el inicio de una reevaluación más profunda del sector espacial. La respuesta dependerá de cómo evolucione la investigación sobre el accidente, del tono general hacia los valores de crecimiento aeroespacial y, sobre todo, de que Rocket Logratis cumplir con sus propias previsiones: frecuencia de lanzamientos, avances del Neutron y la guía del segundo trimestre. El mercado observa con lupa.
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